Laura miró la nube negra que tapaba el sol. No se parecía a ninguna otra que huberia visto. Se oía un rudio extraño, como el del granizo. Empezaron a llover saltamontes del cielo. Los insectos se colgaban de su pelo y su ropa y sus ojos saltones la miraban. Inmediatamente devoraron la cosecha de papá. Desde los bosques de Wisconsin al territorio indio de la gran llanura, nuevas aventuras y…