Solo la amistad puede compensar las carencias. Joaquín tiene once años, vive en las calles de Bogotá y su mejor amigo se llama Armando, otro “gamín” como él. Esta obra relata las aventuras y desventuras por las que pasan estos niños, el hambre, el frío, el miedo y la imposibilidad de confiar en los adultos; también la alegría de contar con un verdadero amigo
Emilio acaba de llegar a la ciudad y debe enfrentar los retos de ingresar a una escuela totalmente desconocida, con niños que siente muy distantes y distintos. En este proceso, lo acompañarán el recuerdo de su padre muerto y el anhelo de volver a su tierra.